lunes, 4 de mayo de 2015

CIVILIZACIÓN VÉDICA, (Parte III)

Una Fugaz historia explicativa de los Ārya o Arios, para deducir o inducir, ¿Quiénes son los Ārya o Arios?; Pueblo, Tribu, Clan, Casta, Raza, Lenguaje, Dioses o Adjetivo. Esta pregunta semántica, lingüística, religiosa, histórica y mucho más, conduce a realizar una investigación que revise lo que se ha escrito e impuesto por la fuerza como pensamiento único mediante a lógica por “La reducción al absurdo histórico”.
Se ha estableció en el siglo XIX d.C., siglo de las luces y oscuridades de la historia, una verdad no científica sobre los Ārya o Arios; en ese momento se especuló entre algunas cosas como el de aletear significados originales y sobre imponer falsedades como las siguientes: Los Ārya o Arios son un pueblo, son extranjeros venidos del norte que entraron violentamente a la India Antigua, crearon el sánscrito, y son la raza blanca o caucásica, autores de las Sagradas Escrituras Védicas, y muchas cosas más. Se partió para formular estas afirmaciones de una especulación histórica sobre la base de una lectura simple y no sobre la base del estudio de escudriñar las Sagradas Escrituras Védicas de la India Antigua y se concluyó mediante una especulación falsa imponer una mentira como verdadera por reducción al absurdo histórico.
En los últimos 250 años d.C., los antropólogos, lingüistas y los indólogos, han dicho muchas cosas sobre la palabra Ārya o Arios, pero nadie sabe nada y lo dicho es una simple tergiversación de lo que está escrito en las Sagradas Escrituras Védicas; es más, todo lo que se ha dicho es mera especulación, fantasía y mito. Sin base histórica y mucho menos científica. Todo se ha tergiversado; es de advertir, que allí, en las Escrituras Védicas no se menciona ni se conoce el lugar de origen de estos supuestos pueblos ni mucho menos se indica cuál es el fenotipo de los Ārya o Arios, y los europeos quieren demostrar la mentira de que son la raza blanca por la simple reducción al absurdo histórico de interpretar una guerra simbólica escrita en los Vedas.
El término Ārya o Ario, se le interpreta como pueblo o tribu y no se utiliza la semántica tal como realmente está en la simbología Sagrada de los Vedas, como un adjetivo calificativo de un pueblo y nunca como pueblo o como sujeto. Es tan así, entre tantas falsedades, que muchos escritores afirman que en el en libro de himnos sagrados del Ṛgvedá, los Ārya o Arios, describen la patria que dejaron; pero nadie, ninguno dice o indica en una cita bibliográfica cuál es el himno (mándala) donde se expresa tal idea. A su vez, los grandes indólogos de la época, inventaron fechas en la cual estas supuestas tribus Arias partieron de la patria originaria y llegaron a la India Antigua.
 Ahora bien, por analogía con la historieta haré mención de tres frases que han hecho historia y que permiten hacer un análisis sin contaminación ideológica, con la finalidad de demostrar que tales afirmaciones son el resultado de interpretaciones por reducción al absurdo histórico de hechos inexistentes y tergiversados y de creaciones fantasiosas de la realidad; estás frases son:

·         “La Historia la escriben los Vencedores”.
·         “El fin justifica los medios”.
·          “Una mentira repetida un Millón de veces se convierte en verdad”.
·         “No intentes sacar un texto de contexto para convertirlo en un pretexto (Svami MahaPremananda)
Sobre la base de las consideraciones anteriores podemos preguntarnos: ¿Cuál es la importancia de la palabra sanscrita, “Ārya” para los británicos?, que en nuestro idioma se traduce como Ario y significa “noble”; y para contestar esta difícil pregunta diremos como premisa que en 1786 d.C., siglo XVIII d.C., se inicia un magno evento histórico, Sir William Jones; (1746-1794); un lingüista e investigador del Sánscrito de la India Antigua saca con pinzas de su lectura de los Vedas, del Ṛgvedá, el término “Ārya traducido como o Ario” ("noble") y lo usa, con la intencionalidad que desconocemos pero que podemos deducir, para denominar a un supuesto lenguaje paterno o materno de las lenguas: Sánscrita, Griega, Latina y Germana. Se atribuye erróneamente a Sir William Jones, haber sido el primero en notar las semejanzas entre el sánscrito, el griego antiguo y el latín. En su obra “La Lengua sánscrita” (The Sanskrit Language, 1786), supone que las tres lenguas tienen una raíz común y que, además, pueden estar ligadas al gótico, a las lenguas celtas y al persa. Hoy se discute si Sir William Jones; fue o no el primero en descubrir estas semejanzas o fue en realidad Gaston-Laurent Cœurdoux, jesuita francés que pasó toda su vida en India Antigua, y dominó el sánscrito, y sugirió la idea de la familia de estas lenguas. En 1772, Sir William Jones; es nombrado miembro de la Royal Society. La Compañía Británica de las Indias Orientales erigió un monumento a su memoria en la catedral de San Pablo de Londres, así como una estatua en Calcuta. El joven Sir William Jones fue realmente un prodigio lingüístico, aprendió griego, latín, persa, árabe, hebreo y los fundamentos de la escritura china a una edad temprana. Al final de su vida él sabía trece idiomas perfectamente y dominaba razonablemente bien otros veintiocho, realmente era un gran “Poliglota” para su época. Verdaderamente encontramos, para ese momento de 1786 d.C. con hombres estudiosos pero con tantas ideas contradictorias que un día dicen una cosa y a la semana siguiente otra; pues su explicaciones, traducciones e interpretaciones no son simple especulación filosófica sino verdades falsas, mitos, fabulas y análisis por reducción al absurdo histórico...
Y he aquí el dilema resuelto: ¿Cuál es la verdad de siglo XIX d.C.?, frente a la construcción de una historia que se inicia sobre la India Antigua; podemos hacer un análisis donde se incluyan las frases prenombradas, factor determinante en la adulteración de la historia por reducción al absurdo histórico....
En la primera frase, “La historia la escribieron los Vencedores”; se explica como la verdadera historia se esconde, se deja entrever o quiere decir que existe otra historia; y esa es la que estamos buscando con esta investigación. Esta célebre frase fue pronunciada por el escritor y novelista británico George Orwell, en 1934, y autor del magnífico libro, “La historia la escriben los vencedores” y que Winston Churchill manipuló y pronunciara el 4 de febrero de 1944; pues tenía muy bien claro que lo que decía Orwell era cierto, pues en su énfasis discursivo demuestra que en cualquier caso estaba de acuerdo con la moraleja; es tanto así, que de su boca salió un indicativo del carácter personalista que asumía como primer ministro británico y emite la opinión que tenía de sí mismo: “La historia será
generosa conmigo, puesto tengo la intención de escribirla”.
       En la segunda frase, “El fin justifica los medios”; Si la agregamos a este análisis histórico sobre los Ārya o Arios, descubrimos que fue inventada por Maquiavelo, quien la escribió en su libro “El Príncipe”, y es sin lugar a dudas una frase lapidaria, que sabemos se aplica en la práctica social, que el politiquero vulgar la utiliza a diestra y siniestra para someter a sus semejantes, a su pueblo, a sus súbditos, conduce a justificar algo mientras se logren los objetivos sin importar lo que se haga para ello.
En la tercera frase, “Una mentira repetida 100 veces se convierte en verdad”; si la añadimos a nuestro análisis histórico inventado por los británicos, descubrimos que fue aplicada al arreglo histórico que estamos investigando, cuyo tenor se usó para sustentar el absurdo histórico del siglo XIX d.C.; es una frase y creo la más significativa que expresa lo siguiente: Pareciera que esta psicología barata, afirma que el ser humano recibe mensajes y con ellos hace una impronta mental que lo condiciona a aceptar lo que se le diga, pero se olvida y se esconde que tales logros son el resultado de una violencia sistematizada para imponer verdades falsas.  
Estas tres frases aplicadas a la sociología humana han establecido ideas falsas como verdades científicas utilizando la lógica por “La reducción al absurdo histórico” y así tenemos la base ideológica que muestra claramente las evidencias de que las ciencias políticas, la religión y la historia, entre algunas ciencias humanas, han desarrollado una historia fundamentada por la reducción al absurdo histórico; muchas instituciones se han erigido en base a la mentira, ni siquiera en el mito sino en la mentira. Se ha hecho una práctica social el uso de estas frases; pero nosotros sabemos que una mentira es una mentira y seguirá siendo una mentira no importando el número de veces que se repita o el número de veces que se diga hasta intentar afirmarla como verdad. No son un mito pues los mitos son una interpretación fantasiosa del mundo y de la vida; pero con un criterio esperanzador, el mito le da al ser humano una esperanza en algo que considera superior.
En la cuarta frase, “No se puede sacar un texto del contexto para convertirlo en un pretexto”[1]; podemos explicar que la historia establecida como hechos ocurridos son el resultado de simples lecturas que determinó la construcción de la historia de la India Antigua cuya base está en un proceso lingüístico que consiste en sacar la palabra “Ārya o Ario” del contexto de la Sagrada Escritura Védica, como el Ṛgvedá, y aplicarla a lo socio-histórico, tergiversando su semántica con un interés político, ideológico, religioso e incorporar a la historia de la India Antigua mentiras que se crearon para el momento. La frase permite descubrir una historia elaborada por el imperio británico en el siglo XIX d.C., con alevosía y premeditación para hacer su propia historia; ejemplo; decir que los “Ārya o Arios son la raza blanca, creadores del sánscrito y de la civilización Védica y además que son extranjeros e invasores de la India Antigua”, reduce el verdadero significado de esta palabra calificativa a una falsa aseveración no existente en la Sagrada Escritura, el Ṛgvedá.
Este análisis por La reducción al absurdo histórico… se limita a concluir sobre la verdad de una proposición, sin probar el porqué es verdadera, en este proceso lógico del pensamiento humano encontramos un atributo en donde se enuncia algo que niega o contradice la comprensión esencial del sujeto, altera su realidad, su semántica y su principio. Determina la lógica de lo que es contradictorio (dos proposiciones que difieren en cantidad y cualidad); porque desde luego que las proposiciones contradictorias no pueden ser a un tiempo verdaderas ni falsas, y en este caso la falsedad de una deduce la verdad de la otra y viceversa. Esta mentira se ha repetido más de un millón de veces y el mundo se lo cree, pero no por ello deja de ser una mentira. Goebbles, el ministro de propaganda del gobierno de Adolf
Hitler, es un personaje clave del régimen para el dominio ideológico nazi, conocido por sus dotes retóricas y su capacidad persuasiva, promovió la depuración de los ambientes culturales e hizo la más extensa difusión de los mitos nazis sobre su raza aria. Muy inteligentemente hace uso de la cita maquiavélica más famosa y afirma: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.
Pero podemos afirmar, por el estudio realizado, que encontramos axiomas históricos y científicos que certifican que “no hay una primera civilización, ni una única civilización ni mucho menos una civilización madre o padre; sólo hay civilizaciones paralelas, las evidencias de la protomoral civilizatoria de la migración; así lo demuestran, unas que desaparecieron sin dejar rastro y otras que surgieron por la acción de las propias leyes de la “Protomoral Civilizatoria”, y unas cuantas que conservan su originalidad lingüística, cultural, religiosa y mucho más, las cuales muestran diferentes niveles de desarrollo tan igual como sucede hoy en pleno siglo XXI” d.C. Esta condición de “proceso civilizatorio” por la intervención de la propia protomoral civilizatoria, ha generado obligatoriamente el carácter histórico de la civilización. Proceso en donde existe una interdependencia cultural de intercambio civilizatorio en las diferentes civilizaciones por la prominente participación e intervención consciente o inconsciente de las protomorales civilizatorias realizadas desde hace miles de años, tales como la migración, el marcar territorio, la conducta gregaria, la lucha sexual (cambio genético) y otras más; que si no se tergiversan en los resultados, encontramos interconexión e interdependencia en los diversos momentos de la evolución social con cambios estructurales en las formas en que combinan lenguajes, mitos, religión, leyendas, escrituras, ciencia, cultura, genética y una organización social que muestra una clara evolución de la sociedad como un producto especializado de la cultura humana pero siempre regido por la propia intervención de la ley del “Sandhi”, una ley universal establecida en el sánscrito, que significa 'unión, vínculo, combinación', y produce cambios sustanciales tanto a nivel primario como en la lingüística porque allí surgen con la unión de los diferentes tipos de alteraciones fono sintácticas, determinadas contextos fonológicos, cambios que sufren los fonemas en medio de la palabra o dentro de la frase al entrar en contacto con otros sonidos; y en segundo lugar producen el intercambio genético en el contexto social por la combinación genética de los grupos humanos, y así encontramos en todo el universo cultural un intercambio social que los pueblos paralelos han realizado a través de miles de años y cuyos registros ni se conocen o no existen y los que existen no se han interpretado correctamente; y que está presente en el lenguaje sánscrito que ha contribuido a forjar cambios estructurales en muchas civilizaciones como la persa y la griega y que lamentablemente el ser humano no ha registrado debidamente por no tener una conducta natural de carácter histórico en su intelecto y ha cambiado la historia sin registrarla.



[1] El cuarto cerebro; Svami MahaPremananda., 1985.